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domingo, 31 de enero de 2016

Pemex, ¿una empresa cualquiera?

La reforma energética anunciaba la intención de fortalecer a Petróleos Mexicanos (Pemex), la mayor empresa nacional pero sobre todo, un instrumento crucial para el manejo soberano de la energía en el caso de que efectivamente el Estado mexicano se proponga seguir un “modelo de desarrollo generador de progreso sustentable para su población”, según versaba la iniciativa presidencial.

¿Qué significaría fortalecer a Pemex en su actual condición fiscal y de mercado? Contra lo que pudiera pensarse, la empresa es más eficiente que muchas otras petroleras. Por ejemplo, con ventas por 111 mil millones de dólares en 2011, casi cuatro veces menores que las de Exxon, que fueron por 433 mil millones de dólares, el margen Ebitda de Pemex –indicador de la utilidad antes de pagar intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones- fue de 77 mil millones de dólares, mayor que los 69 mil millones de la multinacional estadounidense.

Cierto, los costos de extracción de Pemex en tierra y aguas someras son más bajos que en alta mar, pero aun así, es justo reconocer que el mayor problema de Pemex no es la eficiencia, aunque tenga exceso de personal, rezagos técnicos y también administrativos que debe resolver.

Por Guillermo Knochenhauer

a Pemex significa principalmente su liberación de los excesos fiscales. El hecho de que los ingresos petroleros aporten casi un tercio de lo que Hacienda recauda –y que la reforma fiscal de 2014 no redujo-, más el desplome del precio internacional del crudo y la extracción cada año menor por agotamiento natural de campos, han llevado a Pemex a una crisis financiera extraordinaria.

En noviembre, Moody's de México cambió a negativas todas las calificaciones crediticias de Pemex por considerar que sus indicadores se deteriorarán aún más en el corto y mediano plazo.

Entre esos indicadores destacan los altos impuestos y que la empresa tiene que financiar sus inversiones (escasas) con deuda. El pasivo laboral también es un problema financiero, puesto que no está fondeado: las pensiones se pagan con flujos corrientes y de resultados.

Ante la crisis financiera de Pemex, el secretario Luis Videgaray, de Hacienda, declaró que debe enfrentar sus retos y oportunidades como cualquier empresa. Mentira. El fisco no le confisca a cualquier empresa sus ingresos, obligándola a endeudarse para operar, ni se le retira de campos productivos que se le habían asignado (en la Ronda Cero) para subastarlos a otros inversionistas privados.

Como cualquier empresa, Pemex tendría que elevar sus inversiones para superar rezagos de diversa índole y no a cualquier empresa se le reducen sus inversiones por consideraciones fiscales: el Presupuesto de Egresos 2016 que envió Hacienda, y que aprobaron los diputados, reducirá en 20% las inversiones de la empresa. Este año, por ejemplo, sólo alcanzó a perforar 15 pozos, cuando en 2009 perforó 71.

No cualquier empresa vende su producción internamente a precios que decreta la secretaría de Hacienda, que por cierto, los utiliza para ocultar impuestos a los consumidores como es la diferencia entre los 6.90 pesos por litro en que se vende la gasolina magna en Estados Unidos y los 13.52 pesos que pagamos en México.

Dejar morir a Pemex no es perder cualquier empresa; es el único instrumento que le permitiría al gobierno conservar algún margen de acción en la administración de la energía, necesidad crucial si se tratara de mover México con sentido superior al de los negocios transnacionales.

2 comentarios:

Francisco dijo...

Saludos, te invito a publicar tus articulos en el blog de www.espaciolaboral.org y www.espaciolaboral.net me gusta mucho la tematica y esfuerzo que haz realizado favor de contactarme, buen dia y exito

expedia telefono dijo...

gracias por la publicacion
Saludos desde Mexico!!!