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martes, 18 de septiembre de 2007

Sinaloa: viene disputa por camarón

Los ribereños están en desventaja ante los armadores que disponen de equipo que les permite captar grandes volúmenes del crustáceo, señala dirigente cooperativista

JAVIER CABRERA MARTÍNEZ
Fuente: El Universal

CULIACÁN, Sin.— Considerado como “el oro del mar” por su valor de exportación de casi 200 millones de dólares por temporada, el camarón es de nueva cuenta motivo de disputa entre pescadores ribereños y los dueños de la flota camaronera.

A punto de iniciar la temporada de captura este 23 de septiembre en bahías y esteros para los primeros, y el 28 de septiembre en mar abierto para los segundos, la sobreexplotación de esta especie se traduce en desplomes cada vez más acentuados en los niveles de captura. Por ello, el enfrentamiento entre ribereños y armadores cada año es más feroz.

En el pasado, la captura del crustáceo ha generado actos violentos, a tal grado que tripulantes de grandes embarcaciones se han visto rodeados por decenas de pangas de pescadores ribereños que amenazaron con quemar las naves con bombas molotov.

La vieja pugna tiene como base la Norma Oficial Mexicana de Pesca 002 que establece que sólo pueden capturar el crustáceo en mar abierto embarcaciones con capacidad de bodega de más de 10 toneladas.

Aquélla también establece que los pescadores en bahías, esteros, lagunas y marismas deben utilizar pangas con motores menores a los 55 caballos de fuerza, así como redes especiales más pequeños y manuales.

Sin embargo, desde hace más de una década la norma se incumple y los pescadores de aguas interiores navegan, en algunos casos en forma clandestina o abiertamente, mar adentro para capturar el “oro marino”.

A partir del próximo domingo inicia la temporada de captura de camarón en aguas interiores, desde la bahía de Ceuta hasta la zona limítrofe con el vecino estado de Sonora, por lo que 10 mil 980 socios de cooperativas pesqueras preparan sus equipos de explotación.

A su vez. los casi 5 mil tripulantes de la flota camaronera de Mazatlán y Topolobampo, que disponen de 700 embarcaciones mayores, entrarán a la pesquería del crustáceo en mar abierto siete días después, de acuerdo con el dictamen emitido por la Comisión Nacional de Pesca.

Definir sitios de captura

Armando Castro Real, presidente de la Federación de Cooperativas Pesqueras del Centro de Sinaloa, consideró que la norma oficial mexicana debe fijar una franja entre las quince y veinte brazas marinas (13 y 18 metros) exclusiva para la captura del camarón, porque el crustáceo conforme crece busca su alimento en aguas más profundas.

Según el dirigente, los pescadores ribereños están en desventaja ante los armadores que disponen de una flota de 700 embarcaciones con capacidad de bodega superior a las 10 toneladas y con lances en aguas profundas que les permite captar grandes volúmenes de camarón con diversas especies como fauna de acompañamiento.

Añadió así que, salvo los pescadores del sistema lagunario, estuarino y marismas del municipio de Escuinapa que en la parte sur de Sinaloa iniciaron la explotación de esta especie el pasado 15 de septiembre, ya que utilizan sistemas diferentes de captura, en el resto de las aguas interiores se lanzarán a la captura a partir del los primeros minutos del domingo.

En 2002, el comisionado Nacional de Pesca en turno, Jerónimo Ramos, autorizó que 2 mil 512 pangas de fibra de vidrio con motores de 55 caballos de fuerza y dos tripulantes capturaran el camarón junto con la flota camaronera.

Como parte de ese esquema, se promovió el diseño de una embarcación con menos de 10 toneladas de capacidad de bodega, pero que cumpliera especificaciones mínimas de seguridad en un proceso paulatino de cambios de equipo, para que los ribereños incursionaran en aguas más profundas, pero no prosperó.

Además, ribereños y armadores mantienen acusaciones mutuas de actos de depredación al capturar especies en los santuarios de reproducción. Por norma, está prohibido sacar el camarón en la franja de 0 a 5 brazas (de cero a tres metros), por ser zona de reproducción y refugio.

En la temporada del año pasado, la flota de Mazatlán y de Topolobampo, que emplean en promedio siete tripulantes por embarcación incluido el patrón y el cocinero, reportaron una captura de 18 mil 200 toneladas, contra 9 mil de los ribereños.

Carlos Sotelo, líder de la Unión de Sociedades Cooperativas Pesqueras de Topolobampo, consideró inaceptable, por cuestiones de seguridad, que se autorice a embarcaciones menores navegar en mar abierto para competir con los armadores.

También consideró que no se pueden comparar las inversiones de los armadores en la compra de equipos y costos de captura con las de los cooperativistas ribereños.

Sobreexplotación

Según investigadores pesqueros, la sobreexplotación de la especie se traduce en desplomes cada vez más acentuados en los niveles de captura y por ello el enfrentamiento entre ribereños y armadores es cada vez más fuerte.

Los expertos consideran que la vía más recomendable es eliminar la captura en bahías y esteros e incorporar a los ribereños a la pesca de altura para permitir ampliar la zona de reproducción y crecimiento, lo que se traducirá en un mayor volumen de camarón.

Por su adhesión a la Organización Marítima Internacional (OMI), México está obligado a garantizar la seguridad a todo pescador que sale a mar abierto, por lo que sus embarcación tienen que cubrir especificaciones de calado, motores, bodegas, equipos de navegación y de auxilio.

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